
CANSANCIO
Cansada de la vida. Cansada de ti misma.
Sí, ya sé que en muchas ocasiones te sientes cansada.
Te ves contándote las mismas historias. Quizás con otros nombres, con otras situaciones, con otra música.
¿Recuerdas las historias que te contabas cuando eras niña o adolescente?. Ahora ya no hablas de profesores, de chicos, de padres injustos o de amigas que no supieron estar.
Pero te sientes igual de incorrecta, inadecuada, fuera de lugar o quizás igual de súpercorrecta, no escuchada con los demás fuera de lugar.
Sea cual fuere la sensación, la reconoces, es tuya, es genuinamente tuya.
Ahora sabemos expresarlo con más propiedad, sabemos hacerlo sofisticado y hasta tenemos grandes teorías que nos explican cómo nos sentimos y qué hacer.
A veces teorías científicas que nos dicen que nos falta no sé qué sustancia, a veces motivacionales y nos inventamos un nuevo objetivo, y otras veces nos creemos lo que nos contamos a través de otros: “tienes que sonreir más , le das demasiada importancia a las cosas, es que no te comprometes, es que te comprometes demasiado, te falta paciencia, deberías ser más espontánea, mira que tienes mala suerte! …”
Y escuchas y pruebas pero tu sensación tan conocida sigue estando ahí.
Aún sigues esperando un cambio, quizás que por fin venga esa persona con la que no haya que explicar nada, que te comprenda sólo con mirarte.
Quizás estés esperando que surja esa oportunidad profesional que te haga sentir más valorada o más segura.
Quizás simplemente te gustaría que el mundo parara por un instante para poder subirte a él.
Y todo eso ya lo experimentaste. Esa mirada luego se transformó en “ya no eres quien eras”, el objetivo logrado y el reconocimiento nunca fueron suficientes, siempre quieres más, y el mundo cuando paró en esa enfermedad o accidente te hizo morirte de miedo y ansiabas volver a tu rutina.
Cansada de la vida. Cansada de ti misma. Te ves contándote las mismas historias. Quizás con otros nombres, con otras situaciones, con otra música.
Y probaste tantas cosas… Probaste a gritar y en otras ocasiones a mantenerte en silencio. Probaste a correr deprisa y después a andar despacio. Probaste a ser valiente y después a ser prudente.
Y ahí seguimos probando, buscando nuevas estrategias para acallar esa vocecita que nos dice que hay algo incorrecto aquí. ¡Por favor que se calle!
Cansada de la vida. Cansada de ti misma. Aún con otros nombres, otras situaciones, otra música.
Y desde aquí ahora te has vuelto más sensible. Tu corazón explora nuevas posibilidades antes lejos de tu mirada. Por eso me estás leyendo ¿Y si el Amor es para los cansados? ¿Y si la Vida simplemente está esperando a que sueltes tu juego y dejes de buscar allí donde no hay?
¿Y si siempre fuiste Totalmente Amada?
Sí, es el miedo que experimentaste cuando el mundo se paró el que no quieres mirar, en el que no quieres indagar. Es el miedo al miedo el que te impide pararte a soltar, a sentir, a vivir.
¿Y si respiramos el cansancio? ¿Y si soltamos toda nuestra interpretación de este momento?
Sólo un minuto, sólo tres, sólo media hora, sólo todo el día. Hoy un poco, quizás mañana un poco más. Sólo este instante. Nunca es mucho, nunca es poco. No existe el tiempo para tu corazón, no existe el error. Tu decisión siempre Aquí y Ahora y quizás en algún momento empieces a darte cuenta que siempre fuiste Tú eres la que hacía girar la noria. Bendita noria, bendito juego.
Cansada de la vida. Cansada de ti misma. Enamorada del cansancio. Enamorada del Amor.
Enrique Ruiz Alcázar



