Lorena Basoa Pena

EL SHOW

Miras a tu alrededor y te parece que todo está desordenado.

Un escenario para tu vida se despliega como una alfombra roja a medida que avanzas.

Como un mercadillo de cachivaches que llama tu atención.

La música rítmica te adormece. Anestesia tu ser.

Tengo que hacer… Tengo que hacer …

Los mercaderes te seducen, anuncian una vida mejor, más joven, más sana, más, más, más.

Venden mejores versiones, un futuro seguro.

Cuántos focos parecen iluminar este escenario, todos apuntándose unos a otros, queriendo brillar más, mejor, más tiempo, antes que tú, hoy, mañana, 10 años más.

Pongo en marcha slow motion.

Paro, observo, escucho.

Me dejo estar.

Formar parte del escenario.

Soy parte de él.

Me acerco a tí, veo tu foco brillante y el mío también.

Miro en tu mirada, entro en tus ojos, te acompaño a mirarnos.

Puedo ver tu piel erizarse como la mía, veo tu latido, tu desconcierto, tu miedo.

Como el mío.

Sigo viendo el show a mi alrededor pero aquí estamos tú y yo.

Quién eres tú y quién soy Yo.

Presencia de sentirnos a pesar de … o incluyendo todo lo que parece Más.

Presencia de sentirnos mientras el show sigue girando  

EL SHOW Read More »

CAER

Todo se mueve y gira en espiral.

No puedo apartar mis ojos de aquí.

Miro a la cuerda para saber cómo apoyar mis pies y no caer.

Me resisto, me asusto, me contraigo como si pudiera contenerme.

Compactarme en una sola pieza.

Mi mente crea estrategias para poder avanzar.

Abro los brazos para equilibrar mi YO, mis dos partes.

Me siento puente.

Siento el peso, el aire que se me mete entre mis dedos, como mueve mi pelo ahí arriba.

Siento el impulso de dejarme caer y no resistirme más.

Entonces traigo los brazos hacia mí y me rodeo con ellos ¡tan fuerte! que me hago un YO entero.

Cierro los ojos y dejo de mirar ahí fuera, dejo que mi peso caiga hacia atrás.

Me precipito así al vacío liberador, ese tan lleno de nada y vacío de todo.

Mi mente espera el impacto para encontrar el final y no sufrir más… pero no llega.

Mientras sigo cayendo abro los ojos y puedo ver todo lo que dejo

 Y cuanto más caigo más pequeña se va haciendo esa imagen.

Mi piel reconoce una suave caricia, un susurro al oído, un abrazo que lo sostiene todo.

Miles de nebulosas de luz y calor me rodean.

No es fácil de explicar cuando uno no ve con los ojos.

CAER Read More »

error: Content is protected